El 14 de febrero de 2005 nació Youtube. El 24 de agosto siguiente, uno de sus videos superaba el millón de visitas: un ardid publicitario de Nike mostraba a Ronaldinho, en su época del Barcelona, estrellando con precisión una pelota en el travesaño y, luego, recibiéndola de vuelta en el pecho, para volver a repetir la jugada, todo gracia a unos zapatos dorados, sin que el balón tocara el suelo.
El video generó cierta polémica y dividio al público en dos grupos: los que creían que el futbolista brasileño era capaz de ejecutar semejante truco y aquellos que responsabilizaban a la magia del cine. Obviamente, los segundos estaban en lo correcto.
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